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Violencias a cuerpxs disidentes en chile – Revista Furias
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Violencias a cuerpxs disidentes en chile

Violencias a cuerpos disidentxs en chile

Violencias a cuerpxs disidentes en chile

El pre, durante y post estado de emergencia del gobierno de Sebastián Piñeda

Este Reporte es autónomo. Para elaborarlo se autoconvocaron activistas, académicxs, organizaciones lésbicas, trans y feministas antirracistas. Cada unx de ellxs aportó de distintas formas y en distintos momentos. Les mencionamos en orden alfabético:

Flor Alveal R. Jaime Barrientos Viviana Cáceres D. Paloma Castillo

Daniela Cifuentes V. Toli Hernández M. Ana Luisa Muñoz Iván Smirnow Gonzalo Soto

Juan Pablo Sutherland

Organizaciones y Colectivas:

Corporación Chilena de Personas Trans Amanda Jofré

Feministas Autónomas Lastres AbisaLes

Agrupación Rompiendo el Silencio Organizando Trans Diversidades – OTD

Agradecemos a la Asociación de Abogadas Feministas –ABOFEM que entregó datos generales y pertinentes, en torno a las denuncias que ha recibido, resguardando siempre la confidencialidad de las víctimas.


I.   Sobre violencia a disidencias sexuales

El Reporte surge desde voces lesbofeministas antirracistas, que invitaron a activistas, organizaciones, colectivas y redes a participar en los distintxs momentos de su construcción. Las denuncias que contiene se obtuvieron mediante la recopilación de datos en los medios de prensa y redes sociales; en Organizaciones de la Sociedad Civil; en colectivas y redes autónomas; en Centros Culturales; y en los relatos que nos compartieron directamente lxs propixs afectadxs. Aplicamos la técnica de muestreo bola de nieve, dadas las complejidades de acceso a la información.

Queremos comenzar destacando que el 12 de octubre, cinco días después del primer llamado a evadir el pago del metro de Santiago, el 07 de octubre, dos mujeres lesbianas de 21 y 22 años que compartían con algunxs amigxs, fueron violentamente agredidas en Llolleo, San Antonio, V Región. El hecho se inicia cuando un hombre les realiza insinuaciones sexuales. El rechazo verbal de esta agresión suscitó que se sumara otro individuo con un bate de béisbol. Las golpearon con este objeto contundente y con sus puños, profiriendo insultos lesbofóbicos, como ¡Si quiero me las pesco y les saco la chucha, mariconas! El ataque culminó cuando una de las mujeres cayó al suelo y llegó carabineros. Los sujetos fueron identificados como Jorge y Omar Rivera Alarcón. Ambos portaban Tarjeta de Identificación Militar – TIM.

Describimos este hecho por varias razones. La primera, es que los agentes policiales y militares siempre han sido violentxs con lxs cuerpxs disidentes. Este caso, uno de tantos, lo demuestra. Si bien ocurrió antes que el gobierno de Sebastián Piñera decretara el Estado de Excepción de Emergencia, el 19 de octubre, se produce en el marco de las evasiones masivas al pago del metro, lideradas por estudiantes secundarixs. Las evasiones fueron reconocidas como el puntapié que desbordó la paciencia chilena frente a las políticas de ajuste neoliberal, lo que no estuvo exento de diversas formas de uso y abuso de la fuerza policial. Dicho de otra forma: antes que Piñera declarara la guerra al país, las fuerzas de orden ya estaban en guerra y esto es particularmente violento para lxs cuerpxs disidentes, pues exacerban conductas como las que afectaron a estas mujeres lesbianas.

Por ello, afirmamos que los militares Jorge y Omar Rivera Alarcón son una manifestación concreta de las lógicas de control y regulación de lxs cuerpxs que rigen los imaginarios de los aparatos de orden y seguridad. Éstas, se profundizan en Estados de Emergencia, porque las Fuerzas Armadas no han sido preparadas para atender y proteger a las personas, sino para defender el capital en los Estados de Guerra. Por ende, no se puede omitir su rol como guardianes del orden capitalista que en la región y no solo en Chile ha empobrecido a distintxs cuerpxs. De lxs lésbicos, travestis, gays y maricas, no binaries, nos encargamos en este Reporte.

Las violencias a estxs cuerpxs, tras la declaración del Estado de Emergencia y el Toque de queda, se replicaron en distintos puntos del país, inoculando todo el Odio fundamentalista de los sistemas sexistas, lesbotranshomofóbicos, racistas, clasistas de los agentes de seguridad del estado. De esta forma, hechos que estas instancias –fuerzas de orden y seguridad y ejército- mencionan como acciones aisladas que responden a responsabilidades individuales, reflejan un accionar colectivo histórico que se inflama en los estados de suspensión de derechos. Vale recordar en este punto que reconocer este tipo de prácticas les expondría a la Ley 20.357, que tipifica crímenes de lesa humanidad y genocidio y crímenes y delitos de guerra que en su artículo 2 define “ataque sistemático” como “una serie de actos sucesivos que se extienden por un cierto período de tiempo y que afectan o son dirigidos a un número considerable de personas”. Desde este lugar, no es una locura plantear que los delitos perpetrados por agentes policiales o militares, bajo la vigencia o no del Estado de Emergencia, son constitutivos de crímenes de lesa humanidad. Así, también los que ha perpetrado permanentemente en contra de las comunidades disidentes sexuales.

La segunda razón alude a que las comunidades disidentes sexuales, así como toda la población chilena, han sufrido cuarenta y seis años de abusos diversos en manos de la “democracia” neoliberal. Ésta, impuso un modelo de acomodo barbárico a los costos sociales que este modelo significa, en especial, para las voces de abajo, esas que han sido cruelmente explotadas, precarizadas y desplazadas por las lógicas mercantilistas transnacionales que el gobierno de Sebastián Piñera defiende. Lo señalado, debe denunciarse, ha sido apoyado con descaro por la prensa oficial, cómplice de la construcción de un relato que transforma peticiones legítimas en delincuencia y vandalismo y, finalmente, en la idea de guerra, exacerbando las violencias que afectan a los grupos cultural y económicamente discriminadxs.

Por esto último, es que la tercera razón que moviliza la difusión de este Reporte es aportar a la visibilidad y denuncia de estos hechos, sobre todo por la subordinación al imaginario heterosexual que poseen los datos existentes en torno a violencia en contextos de conflicto social. En este sentido, vale recordar que solo en el año 2017 se hace público el caso de un civil gay, ejecutado político de la Dictadura de Pinochet, que fue promocionado como la única ejecución de una persona homosexual ocurrida en Chile en la ciudad de Arica en 1975. Esto es falso y comienza a ser removido por los Informes que atienden los procesos de construcción de memoria, pues nuestrxs cuerpxs saben que la disidencia sexual es una licencia para torturar, cuestión que se radicaliza, como dijimos, en contextos dictatoriales y de violencia militar como el que vivió, y continúa viviendo Chile.

Estas violencias poseen características específicas, pues surgen desde el Odio y los discursos que promueven, así como de los estereotipos y prejuicios que éste detona. Deseamos destacar algunas, que permitan a lxs lectorxs identificarlas en los casos que describiremos:

  • Violencia selectiva: Por ejemplo, en una manifestación o en una detención grupal el foco de “control y orden” se concentra en lxs cuerpxs disidentes.
    • Mención de un género que no corresponde: Por ejemplo, masculino cuando es lesbiana o trans femenina.
    • Actos de humillación física y verbal que aluden a la orientación sexual e identidad de género.
    • Golpes excesivos y con elementos contundentes justificados por su orientación sexual e identidad de género
  • Amenazas que involucran violaciones con tintes correctivos y muerte por la orientación sexual o identidad de género.
    • La imposición de desnudarse frente a sus agresorxs.
    • Tortura sexual que incluye extorsiones, obligación a realizar actos sexuales; penetraciones con objetos y violaciones, entre otros.

Vale destacar, que al menos tres de las características mencionadas habitan en el hecho de violencia que describimos al inicio. También, resaltamos que lxs compañerxs trans argentinxs aportaron información invaluable respecto de su experiencia en la Dictadura de Videla. Los datos sistematizados por libros como Bandera Hueca de Víctor Hugo Robles, Diversidad Sexual en Dictadura Militar (1973-1990) de Anna Desrues, Papelucho gay en Dictadura de Juan Pablo Sutherland, permiten homologar estos relatos a la realidad trans chilena. Entre las agresiones más graves citadas por lxs compañerxs argentinxs se encuentran no transitar libremente por las calles, pues el solo hecho de salir gestaba arrestos injustificados que oscilaban entre los 20, 30 y hasta 60 días, en los cuales eran humilladxs, “manoseadxs” y obligadxs a mantener relaciones sexuales con la policía y con otros internos.

Queremos aportar a la lucha social a la que las disidencias -lesbianas feministas, lesbianas feministas antirracistas, personas trans y no binaries, gays, bisexuales- nos hemos plegado. Así, con nuestras diferencias y compleja diversidad y sin ánimo de representar ninguna corporatividad, nos autoconvocamos para elaborar este Reporte, revelando la solidaridad y el trabajo comunitario. Creemos firmemente en que este tipo de acciones ayudan a desmontar el individualismo neoliberal al que hacemos frente, no solo a través de este trabajo, sino también poniendo el cuerpo en las calles para gritar ¡Basta de Abusos!, ¡Fin al neoliberalismo! y por lo mismo transformación del uso, administración y distribución de los recursos. Esto, con los términos que son propios de cada territorio, por lo que la desmilitarización de Wallmapu es una exigencia política, tanto como la liberación de nuestrxs cuerpxs y deseos.

Damos a conocer este primer Reporte, intentando romper el cerco de silencio comunicacional que no considera la especificidad de la violencia que nos afecta. También, porque pese a que el Toque de Queda y el Estado de Emergencia ya no existen, sabemos que la política represiva se dejará caer con nuevas formas que hoy se ven reflejadas en las nuevas medidas anunciadas por Sebastián Piñera para mantener el orden público, las que abren una nueva puerta a la corrupción, al montaje y la violencia estatal.

Para finalizar, esperamos que estos relatos colaboren a que se amplíen las denuncias que afectan a nuestra comunidad y que no sean silenciadas como ocurrió con la Dictadura de Pinochet.

Pueden escribir a denunciadisidenciasyviolencias@gmail.com

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